La capital de Casanare enfrenta uno de los mayores desafíos de su historia reciente. El fenómeno de El Niño 2026-2027, que según la NOAA tiene un 81% de probabilidad de ser "muy fuerte", ha puesto a Yopal en el grupo de las siete ciudades capitales en alerta roja, según el informe de Asocapitales presentado el pasado 21 de julio.
El Índice de Vulnerabilidad Urbana (IAVU) ubicó a Yopal con un puntaje de 72 sobre 100, una calificación que la convierte en prioridad máxima para la preparación ante la temporada seca que se avecina entre diciembre de 2026 y abril de 2027.
En entrevista con Manantial Noticias, el jefe de Gestión del Riesgo de Yopal, capitán Harbey Ramírez, confirmó que la administración municipal ya comenzó a trabajar en la preparación para este fenómeno.
"Tuvimos junta de gobierno y comenzamos a analizar la problemática sectorialmente", señaló el capitán Mírez. "El señor alcalde ha dado líneas claras para que comencemos desde ya a tratar la problemática, no esperar un impacto posterior y vernos abocados a asumir las circunstancias cuando ya estén encima."
El funcionario explicó que se están abordando todos los sectores: educación, desarrollo económico, cultura, infraestructura, turismo, medio ambiente y la empresa de acueducto del municipio. Cada uno debe hacer un plan de análisis de riesgo y tomar acciones sectoriales.
El informe, elaborado por la Dirección de Estudios de Asocapitales, alerta sobre el historial crítico de la ciudad: Yopal vivió entre 2011 y 2015 el colapso más grave de un acueducto capital en el país. Ese antecedente, sumado a la fragilidad de su infraestructura hídrica actual, coloca a la ciudad en una situación de alto riesgo.
"La diferencia entre un incidente y una emergencia humanitaria en Yopal es la contratación anticipada", señala el documento.
Harbey Ramérez fue enfático en que la preparación no es solo responsabilidad de la administración. "El actor fundamental de todo esto y en estos cuatro meses, en estos 120 días que nos quedan de preparatoria, va a ser el ciudadano", afirmó.
"La responsabilidad del ciudadano como gestor del riesgo en su territorio va a ser fundamental en su entorno", agregó, destacando que las acciones individuales pueden marcar la diferencia:
- Reducir el consumo de energía para evitar una mayor demanda que agote la capacidad de generación del país.
- Reducir el consumo de agua desde ya, cuidando las cuencas abastecedoras.
- Almacenar agua de lluvia en abrevaderos para el ganado y en recipientes debidamente tapados para evitar la proliferación de mosquitos vectores de dengue.
- Protegerse del sol con protector solar, hidratación y evitando la exposición prolongada a altas temperaturas.
"El ideal es jamás llegar a tener que utilizar un pozo profundo para abastecer agua porque nuestra demanda fue mayor", explicó el funcionario.
El capitán Ramírez destacó que Yopal cuenta con una de las doce brigadas forestales certificadas del país, con experiencia en los incendios más grandes de Colombia.
"Los bomberos de Yopal han atendido eventos como el Tuparro, los tres eventos tal vez más grandes que ha tenido el país en incendios forestales donde hablamos de miles de hectáreas", señaló. También estuvieron presentes en la serranía de Chiribiquete y en los incendios del Tolima a inicios de año.
"La Unidad Nacional de Gestión del Riesgo considera a los bomberos de Yopal como una de sus fuerzas de intervención de más alto nivel", afirmó, destacando sus capacidades de movilidad, autonomía, comunicación y toma de decisiones. El municipio transfiere el 100% de los recursos que aporta el ciudadano al cuerpo de bomberos, lo que les ha permitido contar con un parque automotor robusto, personal capacitado y herramientas de alto nivel.
El capitán Ramírez fue contundente al referirse a las quemas ilegales, una práctica que se intensifica en temporadas secas: "El código penal colombiano considera el incendio como un delito y en circunstancias críticas como las presentes se puede agravar la pena", advirtió.
Desmintió que la tradición cultural justifique las quemas masivas: "La tradición y la cultura no son excusa. El ancestro llanero tradicional preparaba sus áreas de cultivo madrugando a utilizar el fuego o al cierre de la noche si no había viento. Hoy por el contrario, aducimos a la cultura para quemar y queremos escondernos detrás de ella".
Añadió que "quemar cientos de hectáreas no es cultura, es un delito" y advirtió que con la declaratoria de emergencia nacional, todas las autoridades ambientales extremarán medidas y controles.
Yopal no es la única ciudad en riesgo. El informe clasifica a las 32 capitales en un semáforo: 7 en rojo, 15 en naranja y 10 en amarillo. Las ciudades rojas comparten un patrón: fuentes frágiles, historial de desabastecimiento y máxima exposición de población vulnerable.
Además de Yopal, las otras capitales en alerta roja son Santa Marta, San Andrés, Riohacha, Cúcuta, Valledupar y Quibdó.